Visado de trabajos profesionales

El visado colegial es un acto de control sujeto al Derecho Administrativo y realizado por los colegios en ejercicio de una función pública atribuida por ley. Mediante el visado se comprueba la adecuación de cualquier tipo de proyecto o trabajo profesional de un colegiado a los parámetros que sean objeto de control.

Se puede controlar la normativa general o corporativa que lo regula, así como el cumplimiento de los requisitos subjetivos de su autor para suscribirlo y asumir ante el Estado y la sociedad la responsabilidad facultativa. Todo ello en garantía de las necesidades de los clientes y del dinero público en general.

El visado es esencial para el desarrollo de los trabajos profesionales con calidad, garantía y seguridad. Se trata de una de las funciones más relevantes debido al gran valor añadido que aporta, entre otros, contribuyendo a la mejora en la calidad de las actuaciones, a la posibilidad de certificación de las mismas y al aseguramiento profesional. El seguro asociado al visado aporta seguridad para los clientes y los ciudadanos así como tranquilidad para el ingeniero cuyo trabajo ha sido visado.

Seguros ligados al visado

El Colegio otorga unas contraprestaciones adicionales al visado. La principal de ellas es el incremento de coberturas de Responsabilidad Civil Profesional a TODOS los Colegiados intervinientes (tanto en las fases previas a la construcción, como durante ésta y en fase de explotación) en todas las obras cuya actuación profesional haya sido visada. De este modo, los funcionarios colegiados que intervengan están cubiertos aunque el trabajo profesional correspondiente haya sido realizado y visado por un consultor externo.

La mayor cobertura (1.800.000 €) corresponde a daños a terceros durante la explotación de obras abiertas al uso público y cuya dirección, asistencia técnica a la dirección o jefatura de obra haya sido objeto de visado. En esta fase, el Ingeniero de Caminos Funcionario es realmente cuando tiene más riesgo de ser reclamado ya que por ejemplo, como veremos más adelante, los accidentes de tráfico en las carreteras (sobre todo en tramos nuevos recién abiertos) y las inundaciones (que siempre se intenta achacar a la influencia de presas o pretendidos deficientes manejos de compuertas de aliviaderos) constituyen reclamaciones frecuentes en las que se busca la culpa del funcionario para conseguir una indemnización. Y si éste no tuviera bastante para pagarla, el Estado (o la Administración para la que presta sus servicios) actuaría como responsable civil subsidiario.

Hay que insistir que la responsabilidad civil subsidiaria es una responsabilidad en exceso, es decir, primero cobra del responsable directo y si éste no tuviera bastante, entonces aparece la responsabilidad subsidiaria. Dicho de otro modo: si un funcionario fuera declarado responsable y el Estado subsidiario, primero se “arruinaría” al funcionario y después la diferencia hasta completar la indemnización la aportaría el Estado.

Los seguros colegiales de responsabilidad civil profesional y sus ampliaciones como consecuencia del visado, no sólo cubren a los que visan, sino también a todos los colegiados intervinientes y muy especialmente a los funcionarios. De este modo, los funcionarios que consiguen que se visen asistencias técnicas a proyectos y direcciones de obra, cumplen el requisito legal de exigir que se cumpla la normativa en vigor y, además, obtienen coberturas de aseguramiento adicionales. Y, en todo caso, siempre disponen de la defensa jurídica adecuada.